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Junio 2007



MIRIAM CARO, GERENTE GENERAL DE STEPHENS:

“HAY QUE ATREVERSE A BUSCAR Y ESTAR ENCIMA DEL NEGOCIO”


No es estudiante ni parvularia, tampoco licenciada en diseño o artes plásticas, pero su mundo ha girado entre plasticinas, tintas, plumones y témperas. Con un abanico de vistosos colores, buenas ideas y perseverancia, esta madre, esposa, contadora y voluntaria de la Cruz Roja ha dado pasos destacados en el mundo empresarial.

Miriam Caro empezó produciendo plumones y goma líquida. Hoy es proveedora de Cencosud, con sus cadenas Santa Isabel, Easy y Jumbo. Produce una variada gama de artículos de escritorio, como las tintas china, tampón y para plumones; almohadillas dactilares, lacre (para sellar vinos, sobres, partes de matrimonio y otros artículos) y en menor medida, plasticinas, témperas y lápices pastel.

Su última novedad en el mercado es el lacre de tonos dorado y plateado. Además, sus revolucionarias tintas revisten desde hace poco los carteles de los supermercados Santa Isabel, con una fórmula especialmente fabricada para ellos luego de meses de trabajo en el laboratorio.

Sin embargo, Stephens también está presente de norte a sur: próximamente en los supermercados Rendic, de la zona norte, y en los Bryc, poseedor de 38 locales entre Temuco y Curicó y otros por inaugurar. A ellos se suma un distribuidor en Viña del Mar y otros negocios que con su perseverancia e ingenio ya está por cerrar.

De espíritu inquieto y proactivo, Miriam no duda en hacer demostraciones, capacitar gente, solicitar reuniones, enviar muestras, proveer asistencia y probar fórmulas nuevas: un sinnúmero de responsabilidades que incluso la llevaron a exportar sus plasticinas a Bolivia por más de 15 años.

Es que según cuenta, Stephens es pionera en Chile en la fabricación de plasticinas. Y por su puesto, todos sus productos cuentan con todas las reglamentaciones y están libres de tóxicos, como aceites dañinos y el comentado tolueno.


SIN MEDIAS TINTAS

Todo empezó en 1978, cuando nació su hija. Trabajaba en una empresa del mismo rubro y al llegar de su postnatal, decidió emprender rumbo por sí sola. Consiguió capital con un proveedor de la misma firma y logró impulsar su proyecto de artículos escolares.

Pero no todo fue tan fácil. “En ese momento, yo era vendedora, secretaria, hacía los productos, salía a repartir, las hice todas”, reconoce. Sacar adelante la empresa le significó mucho trabajo y sacrificio, y aún no se cansa de aunar sus esfuerzos en pos del éxito de la firma. En 1989, el socio le vendió su participación y se quedó con toda la propiedad de la empresa. Hoy, ella es quien lleva el timón.

¿De dónde viene el nombre Stephens? Miriam cuenta que se trata de “una marca antigua de tintas inglesas que se usaban con lapicero, la mejor que existía en esos años y que se dejó de utilizar con el ingreso de los lápices Bic”.

En Chile, esta firma que principalmente da vida a carteles de avisaje, comenzó con sólo dos personas que le prestaban asistencia. Actualmente son diez, además de asesores externos en materia de publicidad y laboratorio. También está el apoyo familiar, con la participación en la empresa de su hija, yerno y hermano, y el apoyo incondicional de su marido, quien trabaja en una multinacional.

Su familia siempre ha sido importante. Dice que viene de una familia grande y sus hermanas son todas dueñas de casa, ella es la única mujer empresaria. Desde pequeña, su madre la inscribió en cursos de inglés y a los 18 años en una escuela de modelos, “eso para aprender más cosas, como protocolo y desarrollar la personalidad, porque soy bien bajita”, reconoce.

Hace siete años es voluntaria de la Cruz Roja filial Estación y además practica natación y ha incursionado también en el esquí acuático, ciclismo, tenis, buceo y atletismo. Como si fuera poco, es instructora de primeros auxilios y actualmente dicta un curso sobre el tema.

Pese a sus innumerables responsabilidades, Miriam siempre ha hecho deporte y disfruta con el voluntariado. “El viernes voy a mi curso y me desconecto. A veces llego con hartas preocupaciones, pero estoy dos horas y salgo renovada, porque estoy entregando algo diferente a los demás”, asegura.


PROSPECTANDO MERCADOS

Para Miriam no es novedad que para penetrar el mercado internacional es necesario conocerlo y ver las nuevas tendencias. Es por ello que de la mano de ProChile ha participado tres veces en las ferias Expopapelería en México y Estados Unidos. También viajó a El Salvador a la firma del TLC con la canciller de ese entonces, Soledad Alvear, donde tuvo una intensa agenda de reuniones y generó varios contactos. El año pasado viajó a Panamá, país que le atrajo por la inminente firma de un TLC. Allí tuvo algunos encuentros, pero aún espera concretar negocios.

Cuenta que Prochile la incentivó a hacer una página web y la sumó a misiones junto a firmas de la talla de Artel, Rhein, Austral, Agendas Bilbao y Village. “Yo era la empresa más chiquitita y la única mujer”, recuerda la empresaria. Pero ella no se amilana.

Su constancia y optimismo lo demostró en una reciente incursión en el mercado argentino. Fue a Mendoza en viaje de placer y no resistió la tentación dar una vuelta por los supermercados. Fue allí cuando decidió volver por asuntos de negocios.

Llevó sus muestras a Jumbo y comenzó una etapa intensa de negociaciones que la llevaron hasta Buenos Aires. Con mucha fe, ahora está a la espera de concretar esos negocios.

“Es cuestión de uno. La clave primero es atreverse a buscar donde yo puedo ingresar mis productos, preocuparse siempre de la calidad y estar encima de tu negocio, eso es lo más importante”. A eso le suma su buena memoria –heredada de su padre-, con lo que asegura que “no se le va una”.

Pese a sus acertados pasos, cuenta que ha tenido problemas con la competencia de productos orientales, la necesidad de mejoras en tecnología y el tema logístico, debido al alto costo del transporte. Aparte de eso, tiene que lidiar con grandes de la industria, como Artel y Proarte, firmas con una alta participación de mercado y penetración en el sector escolar. Pero ella sigue adelante.

Por ahora, Miriam continúa en la búsqueda de mercados en el exterior y piensa que tendría suerte con el ingreso de sus tintas en el mercado europeo. “Cuando quiero algo lucho hasta conseguirlo, siempre que esté a mi alcance”, garantiza.